sábado, 23 de abril de 2011

Maratona Esposende 2011




Comenzábamos con esta prueba la temporada de maratonas del 2011, después de las experiencias "sufridas" en la Trofa (extrema) y Povoa de Varzim entre otras, ahora le tocaba el turno a los 70 kilómetros de Esposende lo que suponía un auténtico bautismo de sangre y polvo para Dani, Silvia y Blanca.

Las mochilas iban cargadas de geles, barritas y demás para evitar las temidas "ghaviolas" aunque por muchas precauciones que tomáramos nunca se estaba a salvo del desfallecimiento y este podía aparecer en cualquier momento. Recorrer el paseo marítimo de Esposende y ver casi a 2000 ciclistas preparados para tomar la salida fue de las cosas más impactantes del día. Los de la maratona extrema habían salido antes, 110 kilómetros y un GPS para guiarse era todo lo que tenían, una aventura en toda regla. Los demás nos agolpábamos en la salida dispuestos a encarar los 35 ó 70 kilómetros de los que constaba cada una de las pruebas. La salida fue lenta debido a la gran cantidad de gente y los primeros kilómetros transcurrieron por carretera ancha y llana desde donde se podía ver con claridad la gran serpiente multicolor que formábamos. En cuanto la carretera comenzó a empinarse las inapelables leyes de la física se hicieron patentes y muchos comenzaron a sufrir y a quedar atrás, el ruido de los cambios era constante (Casa, ahora no rugían sólo sonaban y pedían ayuda) y la búsqueda de un desarrollo amigo se hacía imprescindible. Fue precisamente durante esta subida donde se separaban ambas marchas, los de 35 de frente, los de 70 a la izquierda por la primera pista de monte.

A partir de aquí el 80% del camino era por monte y el resto por pavés o carretera. Sin tener en cuenta la dureza de hacer 70 kilómetros de Mountain Bike podemos decir que la marcha no fue excesivamente dura aunque no faltaron los tramos de subida que nos pusieron el corazón a cien por hora, además el sol y el polvo hicieron del día una sucesión continua de calor y sudor que arrastramos durante toda la jornada. El recorrido era de una gran belleza y con lo que más disfrutábamos era con los estrechos senderos de una bici con continuas curvas y zig zags paralelos al río que nos hacían gozar de todo esto al máximo. Por poner algún pero a la maratona podríamos decir que los avituallamientos lejos de estar mal no eran los de otras veces, al menos la variedad no era la misma aunque los bollitos rellenos de membrillo no estaban nada mal y sino que le pregunten a Dani que demostró que le gustaban casi tanto como a mi la lasaña. Una de las subidas más duras se encontraba precisamente después de uno de los avituallamientos pero La Banda al completo demostró que está muy en forma y pedal a pedal fue subida con fuerza y decisión.



Al principio los kilómetros remoloneaban y tardaban en llegar pero a partir del 30 y ya bien acoplados y adaptados a las circunstancias empezaban a caer con bastante facilidad aunque siempre mantuvimos la misma filosofía del principio y no nos dejamos llevar por el exceso de confianza. A la cabeza de La Banda nos íbamos alternando y era cuando las chicas se ponían al frente cuando íbamos más rápido. Los tirones de Blanca eran espectaculares y rodaba a unos ritmos que en muchas ocasiones rozaban el mal gusto. Las subidas de Silvia obligaban a muchos de los participantes a apartarse y dejarnos pasar enterrando así muchos egos masculinos que todavía se estan recuperando de tal afrenta.

Como curiosidad decir que uno de los avituallamientos líquidos fue en el mismo sitio donde hicimos el avituallamiento de la marcha de Trilhos dos muinhos y donde el cheri tuvo su particular duelo con un eucalipto que casualmente pasaba POLA DEREITA.

En resumen la maratona fue todo un espectáculo de puro Mountain Bike que como siempre nos dejó un gran sabor de boca. Especial mención a Silvia y Blanca que se han demostrado a ellas mismas que pueden hacer lo que se propongan encima de una bici. Desde aquí mi enhorabuena a todos y espero que pronto podamos disfrutar de nuevo de otra garn maratona portuguesa.

lunes, 11 de abril de 2011

Transgalaica Cotobade 2011

Aquí comenzamos la crónica de la última prueba de la Transgalaica celebrada este pasado Domingo en Cotobade. Como homenaje a mi querido amigo Casalini que nos lee desde el exilio le daremos ese toque cheri-épico que tanto le gusta. Comenzamos: El sofocante sol que reinó durante toda la semana presagiaba una mañana dominical plagada de sudor, calor extremo y sufrimiento al límite. Gracias a las oraciones y los sacrificios hechos al Dios Odín de los bosques éste nos envió las nubes necesarias para protegernos de este gran enemigo. El sufrimiento no faltó y el sudor tampoco pero la temperatura era la idónea para entrar en batalla. Azul, naranja y negro, esos eran los colores de La Banda para afrontar la segunda batalla de esa gran guerra que es la Transgalaica. Los guerreros calentaban desde hacía tiempo mostrando sin rubor todas sus armas: bicicletas y equipos de última generación mezcladas con rocosas piernas capaces de hacer descarrilar un tren. Rugían los cambios antes de la salida, las piernas se tensionaban hasta el extremo y por fin los pros y los federados salían al campo de batalla en pos de la gloria o la muerte y el olvido. Mientras, los demás esperábamos ansiosos que llegara nuestro turno y nos dejaran salir tras la estela de los primeros. En cuanto dieron la orden de salida sólo vi una figura que se destacaba del pelotón, sus ojos inyectados en sangre y sus gemelos escupiendo fuego nos sorprendieron a todos, el Mamut era insaciable y quería morder desde el principio y en un instante ya nos sacaba unos metros a todos. Aquí fue la última vez que lo vi hasta que llegué a meta. En los primeros 10 kilómetros del circuito nos enfrentamos a tres de los cuatro muros que conformaban el circuito, los dos primeros eran repechos con grandes piedras incrustadas en el suelo a modo de calzada romana fruto sin duda de las terribles disputas de los antiguos dioses por la supremacía de estas ricas tierras. La gente sufría y los más débiles incapaces de salvar el obstáculo ponían pie a tierra para ser aplastados y arrollados por los demás corredores. Dani pedaleaba unos metros por delante mía pero mis sensaciones en nada se parecían a las sentidas en Pontevedra, si bien las fuerzas no eran las de antaño (cuando comía en la misma mesa de los dioses) al menos iba en una posición no demasiado retrasada y esto fortalecía mi moral de cara a los kilómetros que me esperaban por delante. El tercer muro era más largo y empinada que los anteriores pero el terreno era más favorable siendo este de tierra negra y piedras pequeñas. Era en estos tramos donde se veía la realidad y la crudeza de este deporte, donde los cuerpos se movían en busca de unas fuerzas que muchas veces no respondían. Eso si, esos que sufrían en las subidas volaban cuando el terreno era plano, acoplados a sus bicis como auténticas máquinas de devorar kilómetros. Superado este tercer muro ganábamos un largo tramo llano que se convertía al final en una divertida y rápida bajada de piedras donde además de las piedras podías ver docenas de botes de agua caídos en el suelo y gente que había pinchado y trataba en vano de recuperar luego el terreno perdido. La lucha en estos tramos era cruenta y los participantes no quería ceder ni un solo metro a sus contrincantes porque ya se sabe que en el campo de batalla no hay lugar para los sentimientos. La carrera ahora continuaba por una zona de toboganes que nos acercaba al cuarto y último muro del circuito, una dura subida donde se volvía a poner a prueba las fuerzas de los participantes y donde la realidad ponía a cada uno en su sitio. Tras el muro de nuevo nos esperaba el llaneo pero esta vez con viento de cara ya que transitábamos por la zona más alta del recorrido y la ausencia de árboles la dejaba a merced del Dios Eolo. Personalmente eran las zonas que más me costaban debido a mi poco peso y la poca fuerza de mis piernas. Lo que restaba hasta la meta no era muy duro a excepción de empinadísimo repecho a 4 kilómetros de meta que bien se merecía ser incuido como el quinto muro del circuito. Por ahora los dioses habían sido magnánimos y la prueba iba bien encaminada para La Banda con un Iago luchando con los más fuertes y un Dani que comía plácidamente en el ecuador de la prueba cuando yo llegué al primer paso por meta. Salimos juntos como al principio de la prueba, muchos de los nuestros (los cicloturistas) y de los federados ya habían sido superados a pesar de haber salido unos minutos antes y ahora sólo nos quedaba avanzar y seguir escalando puestos con la ventaja de saber el terreno que nos quedaba por delante. Como al principio Dani se adelantó unos metros y fue superando rivales, los kilómetros caían y ahora sí, podíamos decir que a pesar del sufrimiento estábamos disfrutando de lo lindo. La llegada a meta fue en el orden esperado, primero el color negro del Mamut de Mos que como el año anterior conseguía meterse en el top de los 50 mejores y haciendo un 4º puesto en su categoría, luego llegó el azul de Dani haciendo el puesto 97 logrando así un gran resultado, tres minutos más tarde llegaba el naranja del Cheri en el puesto 107. Todas estas clasificaciones estan pendientes de confirmación pero suponemos que poca variación habrá si la hay. Para terminar y como resumen podemos decir que ha sido un gran resultado, el Mamut está de lejos en su mejor forma y así lo demuestra en cada prueba, Dani por su parte está confirmando lo que ya sabíamos todos, su física es impresionante y en cuanto le de continuidad a la bici estará con el Mamut haciendo el bestia. Por parte del Cheri la recuperación está siendo evidente pero todavía queda mucho por pedalear y mucho más por sufrir pero por ahora estamos satisfechos con el resultado aunque todavía queda mucho margen por mejorar.

lunes, 4 de abril de 2011

Diario íntimo de la locura II

"El comienzo del mes de Abril está siendo prometedor ya que a día 4 ya he salido tres veces y parece que la continuidad empieza ser la tónica dominante y esto es lo que realmente necesito. El Viernes salí con Raquel a dar una vuelta corta, el viento era muy fuerte e hizo la etapa bastante incómoda, no obstante subimos hasta el Alba para acabar en el molino de Chandebrito y luego subir hasta el dual de Valladares. El plato fuerte llegó el Sábado cuando salí con Iago, Balbís y Dani. El Mamut venía con ganas y la etapa la diseñó él, también fue él el que puso un ritmo de subida a la Garrida como pocas veces habíamos visto al que sólo pudo responder Dani el que no sabe controlar sus impulsos y es incapaz de dejar que alguien se escape. Después vino la ruta de la marcha de Mos que si no fue al mismo ritmo que la Garrida tampoco estuvo nada mal para terminar en el Cuvi donde Dani (no sabemos si fruto de su esfuerzo en la subida de la Garrida o que) nos abandonó porque tenía que ir a nadar (¿vuelve Dani y vuelven las excusas?). Tanto ritmo tanto ritmo y luego se nos marcha, la verdad es que no ha aprendido nada. Después del Cuvi, el Mamut, Balbís y yo seguimos hasta el prque de Beade para bajar por el dual de Valladares hasta la Garrida y de ahí subir casi hasta el Alba por unos repechos bastante duros donde Balbís demostró una vez más que el pundonor y la raza son cosas de las que va sobrado. De ahí nos fuimos al Monte dos Pozos para acabar haciendo el descenso. Muy buena etapa, sigo sin estar bien pero estas son las que necesito para seguir progresando. El Domingo más con la Marcha del Faro de Budiño. De aquí destacar tres cosas, la primera y para que quede constancia es que Dani en un principio iba a venir pero lo liaron para jugar al futbol (¿sería una casualidad o esto me suena de algo?), la segunda cosa a destacar es el precioso recorrido de este año, plagado de senderos estrechos, trialeras divertidas y unos paisajes acojonantes. No fue muy dura y había mucha gente, yo caí como un parvo (esta vez non foi pola dereita sino que uno cayó delante mia y yo me fui al suelo también) y el Mamut tiró un poste de cemento. Pero lo más destacado de la marcha sin duda fue Silvia, sabía que andaba mucho pero el Domingo me llevé una gran sorpresa, ya no es sólo el fondo físico (que lo tiene) sino las maneras que se le ven en la bici, la forma de encarar los diferentes tramos, hubo momentos de la marcha en que era ella la que marcaba el ritmo y nos obligaba a esforzarnos a todos. Sinceramente impresionante. A la marcha fuimos Silvia, el Mamut, Balbís, Sara, Ledo y el que esto escribe. Hasta aquí el resumen de estos últimos días, como he dicho antes parece que empiezo a dar continuidad a las salidas y eso me viene muy bien, mañana saldré con Balbís, Dani no viene que va a nadar."

jueves, 31 de marzo de 2011

Diario íntimo de la locura I

Como veo que echais de menos novedades en el blog iniciaremos aquí una nueva sección que hemos llamado "Diario íntimo de la locura" donde os iré contando en clave de diario algunas de las salidas que voy haciendo y otras locuras para que podáis "rajar" a gusto de este vuestro Cheri al que tanto queréis. Comenzaremos pues: " Hoy es el primer día de mi carrera hacia la recuperación definitiva de mi antiguo estado de forma. Lejos quedan ya los hachazos y las grandes gestas o campaneadas como diría alguno, y ahora el sufrimiento y la agonía son las sensaciones más habituales que tengo encima de la bici. Hay que meterle cañita a los jovencitos como antaño que ya se me suben a las barbas y sólo les veo el culo, eso cuando se lo veo. Hoy el día acompañaba ya que la temperatura era perfecta y tras unos días lloviendo el cielo estaba despejado y mis piernecitas de alambre estaban dispuestas a pedalear. La Garrida fue el primer escollo, 20 mintuos frente a los 17 que me llevaba cuando estaba cachas pero hay que ir pasito a pasito. La Garrida dió paso a S. Cosme para subir por Herville hasta el Galiñeiro, no iba muerto pero la fatiga se notaba y donde antes subía con un desarrollo ahora los piñones me hacían más falta que nunca, pero lo que el tiempo me ha dado es paciencia, saber sufrir, agachar la cabeza y seguir pedaleando (así fue como terminé la Transgalaica). En el Galiñeiro bajé por la caseta de Montañeros Celtas hasta el cruce de la carretera cogiendo a mano izquierda para subir hasta la cantera camino de Chenlo. Justo antes de la cantera bajé por un pequeño descenso que hicimos que muera en la carretera y de ahí ya por asfalto subí al Aloia. Las sensaciones seguían siendo de fatiga y falta de fuerza sobre todo, pero el Heavy Metal que inundaba mis oídos ayudaba a que la cabeza se distrajera y las piernas pedalearan. Parada para coger agua en el Aloia y a seguir pedaleando hasta el Paraguda. La verdad que la subida final a este nuevo coloso de La Banda no se me hizo muy dura aunque la subida tampoco la hice fuerte pero esto me hizo coger confianza y terminar contento la ascensión. Tras un breve descanso volví al Aloia e hice la ruta de vuelta al Galiñeiro toda por monte hasta el merendero de Chenlo, desde ahí por asfalto hasta el comienzo de la XXL y el merendero para terminar bajando por el atajo, luego La Garrida y a las 7:45 en casa para ducharse , cenar e ir al curro. Al final fueron 51,18 Kms en 3 horas 5 minutos a una media de 16,5. Acabé cansado pero satisfecho para ser el primer día aunque todavía me queda mucho por recuperar y volver a ser la sombra del que fui."

lunes, 14 de marzo de 2011

Transgalaica Verducido 2011


Hace ahora exactamente 24 horas que llevo sin dormir, la primera prueba de la Transgalaica ya pasó y el dolor de piernas y sobre todo moral todavía dura. Esta vez el sabor de boca es amargo (hablo en primera persona por supuesto) pero como muy bien sabemos todos el Mountain Bike es lo que tiene.
Iago estrenaba su flamante Scott que brillaba más que un sol que no quiso asomarse esa mañana, Dani estrenaba participación, y sus ganas de competición le salían a borbotones por cada poro de su piel. El Cheri sabía que iba a ser un día muy duro y que quizás no debería haber acudido (no estaba el cuerpo para esos esfuerzos) y no se equivocó en ninguno de los sentidos. Casalini acompañó a la comitiva demostrando que su fidelidad a La Banda es absoluta y que ya sea participando o desde la barrera siempre quiere estar ahí.
Dar la salida y perder a Iago y a Dani de vista fueron hechos totalmente simultáneos ya que la adrenalina de estos dos nos los dejaba más que ver para adelante. La salida de este año era nueva y resultaba más tendida que la que se venía haciendo habitualmente aunque las piernas empezaron a doler muy pronto y no presagiaban nada bueno. Además un leve viento de cara hacía algo más incómoda la subida pero sabíamos que habíamos venido a sufrir. El cartel que indicaba que transitaba por el kilómetro 10 me convenció para tomar una dura decisión: "me retiraría en la primera vuelta", las piernas no iban y tras un repecho no se recuperaban del esfuerzo, estaban totalmente vacías y una sensación de malestar general me hacían planterame seriamente el abandono. Ahora me quedaban 18 kilómetros de sufrimiento y tenía que ir controlando los esfuerzos para poder llegar al menos a completar esa primera vuelta. La moral era poca y veía como poco a poco la gente me iba adelantando y esto no te hacía más que sentir peor pero no me podía obsesionar con eso aunque lo cierto es que me jodía mucho.
Entre los kilómetros 15 y 20 se encontraban los repechos más duros y resultaron momentos muy complicados pero había que seguir, los mismos que me adelantaban perdían terreno en esas subidas y me volvía a pegar a ellos pero en las zonas más cómodas mis piernas no llegaban adonde me gustaría y los tenía que dejar marchar. A excepción de dos duros repechos de gravilla podemos decir que a partir del kilómetro 20 hasta la meta eran en bajada y te daban un respiro que me sirvió para volver a plantearme el seguir en carrera o parar. No fue hasta pasar por la linea de meta cuando decidí continuar en carrera e intentar terminar al menos las dos vueltas a sabiendas que probablemente quedaría de último en la prueba pero gracias a la falta de orgullo y la fuerza de voluntad continué pedaleando sin saber muy bien lo que iba a pasar. Los primeros kilómetros me resultaron más cómodos que en la primera vuelta y así un poco más animado fui ganando metro a metro. Practicamente pedaleaba en solitario aunque de vez en cuando veía a alguno que se arrastraba como yo un poco más adelante. Logré pillar a alguno pero las fuerzas eran tan pocas y tan igualadas que apenas conseguíamos distanciarnos unos de otros, parecíamos un ejército de zombies que deambulaban por el monte. De nuevo lo más duro estaba en los kilómetros 15 al 20 que ahora eran del 30 al 40 y ahí ya se juntaban además de la gripe, los repechos y el malestar general los kilómetros acumulados que ya eran unos cuantos. La "guerra" con los que llevaba cerca tanto por delante como por detrás era ya algo absurdo y lo único en lo que pensaba era en llegar a la meta y terminar de una vez. Cuando alcancé la bajada de gravilla que te lleva a la meta sentí un gran alivio, me llevaba una gran decepción pero por otro lado me sentí orgulloso de haber podido completar las dos vueltas tal y como estaba. Podría quedar de último pero al menos sería el último de los que dieron las dos vueltas ya que muchos no completaron el circuito. Como veis no se consuela el que no quiere.
La conclusión no es muy clara, la sensación es de ridículo y de decepción pero es lo que hay y no podemos pararnos a llorar que pronto toca la siguiente, podré quedar de último pero ALLÍ ESTARÉ.
Iago realizó una actuación memorable quedando muy bien posicionado y Dani llegó por detrás de él pero demostró muy a las claras que vale para esto y en cuanto acuda a un par de ellas más estará mano a mano con El Mamut de Mos dando el espectáculo que todos esperamos de ellos. Desde aquí mi enhorabuena a ambos.

jueves, 10 de marzo de 2011

Mini comentario de la última etapa de La Banda

Lo cierto es que no hubo mala fe, quizás hubo ausencia de buena fe pero lo que es mala fe no la hubo ya que no considero que la maldad se encuentre entre una de mis virtudes. Quizás un "Raquel no viene" fuera un obstáculo para la asistencia de Casalini por eso decidí no comentar nada.
Tenía en la mente una etapa de esas que sólo se te ocurren a las 5 de la mañana en pleno estrés laboral, y por otro lado quería hacer partícipes de mi idea a mis queridos amigos de La Banda, esa es la definición más aproximada que se me ocurre para la palabra ENCERRONA.
El sol lucía esplendoroso, Balbís respiraba agitado tras subir hasta mi casa y Casalini al no ver a Raquel se olía algo.
La etapa era sencillamente genial, de esas que se te ocurren en un minuto y luego pasas todo el día ilusionado deseando el momento de poder llevarla a cabo. Subir al Monte dos Pozos por monte (por donde hacemos la bajada) era un primer y delicioso dulce para entonar nuestras piernas de alambre pero solamente sería un aperitivo previo a todo lo que quedaba por hacer. Los molinillos echaban humo y las respiraciones eran agónicas, las caras de sufrimiento eran patentes entre el sudor que caía por ellas, 6,8 kilómetros y parecía que lleváramos 20. Pequeña bajada y de nuevo a subir hacia el Galiñeiro por la ruta normal hasta el merendero, ahora esperaba el descenso de Chenlo pero todavía había que salvar el desnivel que nos separaba de él. Casalini iba cansado pero sus protestas no eran las habituales (¿le estaría gustando?), bajaba la cabeza y sufría como mandan los cánones, y Balbís a lo suyo deseando que llegara el descenso para darlo todo a la máxima velocidad. El bonito descenso nos dejó a las puertas de la ruta biciosa que esta vez la haríamos al revés con la dureza que ello conlleva pero Casalini aceptó sin protestas y allá nos fuimos sin pensarlo demasiado. Tanto del merendero hacia Chenlo como al contrario la ruta es de mis favoritas y como tal las disfrutamos todos a pesar de la dureza. Ahora sólo nos quedaba el descenso de Zamáns y ahí el rey volvió a ser el mismo, no hay rival para Balbís en este terreno.
Etapa muy dura de puro Mountain Bike made in Cheri. Cansados pero muy satisfechos, sobre todo Casalini que hoy ha dado un paso muy grande al darse cuenta de lo que puede hacer realmente (sólo tiene que creérselo)

miércoles, 9 de marzo de 2011

TRILHO DOS MOINHOS Barcelos (05/03/2011)



Para demostrar que el vídeo "pedalearé" del post anterior no es ningun montaje, la banda siguió demostrando su afán de nuevos retos presentándose con el equipo titular a un nuevo reto más allá del Miño: O Trilho dos Moinhos, marcha puntuable para el campeonato del mundo de trilhos...
Para Balbís y para mi, esta marcha tenía un aliciente más, ya que era nuestra primera marcha internacional y para el resto de la banda (Iago, Silvi y Cheri) una muesca más en su revólver. Soleado amaneció el día aunque algo fresco, tras la horita de viaje hasta tierras lusas sin telepeajes que nos hicieran retrasarnos nos presentamos en el estadio municipal de Barcelos (vaya campito) para realizar las inscripciones. Fuimos obsequiados con un galo tipico portugués que supongo que ahora mismo adorna las cocinas de todas las casas de la banda
Pero antes de la salida llegó el primer contratiempo. El loco de Barbadás nao tinha capaçete! Subsanó el error gracias a nuestros amigos de Deportes Zeus que le vendieron uno de altisima capacidad aerodinámica y estilo futurista y a un precio razonable. Luego en la salida se demostró que era el casco de moda entre los pros lusitanos.
Tras los pertinentes controles (incluido control de código de barras en nuestro dorsal) cosa inusual para el que esto escribe y comprobar la mitica estética portuguesa, se dió la salida con los pros saliendo escopetados mientras nosotros esperábamos que la marea humana (casi mil personas) iniciara la aventura. El recorrido en general fué bastante llevadero, alternando senderos, tramos de pavés, subidas no muy exigentes en pistas anchas hasta el primer avituallamiento liquido.A la salida del mismo se produjo el momentazo que marcó la marcha. Entre bromas y chascarrillos, algún miembro de la banda se puso a imitar el modo de adelantar de los portugueses a Silvi. Arrancó Balbís al grito de "dereita" y la sorteó sin problemas. Y allí lo fué. Si amigos, el amigo Cheri, queriendo hacer una bromita, le imitó a la vez que el sendero se estrechaba al mismo grito de "dereita!!"... pero no habia espacio entre Silvi y el árbol. Cheri se enganchó con una rama y literalmente se comió el árbol cual barrera de parking. El latigazo fué de órdago y casi hace dominó con Silvi. Y allí quedó nuestro payasito con más dolor de lo que reflejaba su cara. Aún así, deciros que acabó la marcha sin rechistar y muy sobrado, pero mermado de facultades. A que no es tan fácil hacer el tonto cheri?? Esperemos que ya esté plenamente recuperado
Tras este incidente, el paisaje era cada vez más bonito, cruzando riachuelos y puentes y espesa vegetación. En una bajada, Iago pinchó las dos ruedas a la vez y el y el Cheri se quedaron a repararlo mientras que el resto se iba un poco por delante para ganar tiempo. Tras embarrarnos un poco, nos encontramos el oasis de la marcha y una de las razones por las que fuimos. El tremendo avituallamiento que nos tenían preparado los lusitanos. Había de todo y para todos: fruta, barritas, bollos de crema, croissants, bebidas energéticas, pan de millo...y hasta chorizo!! Nos faltaban manos y bolsillos para poder catarlo todo. Casi media horita estuvimos parados reponiendo fuerzas, creo que acabámos mas empachados que otra cosa y costó volver a ponerse en marcha. Lo bueno fué que partimos los 5 juntos y casi en solitario para disfrutar de lo mejor del paisaje al pasar pegados al rio, con bajaditas cubiertas de árboles y tramos de pavés que hacían las delicias de este quién escribe (es que estoy preparando la Paris-Roubaix ay carallo)
Para finalizar, la marcha acababa cual etapa de la vuelta en Ávila, pavés en subida donde la banda acabó como solo sabe hacer, dando espectáculo. Con Cheri y Balbis un poquito por delante y Silvi explicándoselo con todas las letras a un equipo de portugueses que nos habían pasado con formas poco ortodoxas en el llano y que sucumbieron al brutal cambio de ritmo de la Kalentieva de Navia en las rampas finales acompañada de sus dos escuderos, El Quijote Leirós y evidentemente, Sancho Panza que c'est moi
Antes de volver a casa con la felicidad del deber cumplido Silvi y yo fuimos entrevistados por la tv portuguesa en una entrevista que esperemos que nunca salga a la luz porque nos embarcamos en portugués a base de bien
Gran marcha, gran recorrido, grandisimo avituallamiento. No es que el que escribe tenga un amplio curriculum en marchas pero esta es una de las que repetiría sin dudarlo, los que me conocen un poco saben que para que lo diga yo...aunque solo sea para volver a comer un bollo de crema!
Mientras todo esto sucedía, en Gutiriz nuestros miembros Dani y Blanca se dejaron la piel en el duatlon de dicha localidad dejando claro que los tentáculos de la banda son muy largos y acaparan todo. Felicidades a ambos y hasta el próximo relato.




Fdo.- CASALINI